El que me mandó cantar
y es un ramo de alegría,
canto porque me lo manda
que, sino, no cantaría.
Ay, amor mío, amor mío
y ole, sí, ¿cómo no vienes?,
ay, a cumplir la palabra
y ole, sí, que, dada tienes.
Y amante mío del alma
dicen que te han de poner
murallas en el camino,
que no me vengas a ver.
Allá va la despedida
y envuelta en un papel verde,
desenvuélvela y verás
y a mi corazón alegre.
"Dolores Terán"
Recogido por Jesus García Preciado.
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